Cómo confundir al algoritmo en cinco simples pasos (parte 1)

11 de Mayo de 2017
Hoy escribe Julián Urman, y lleva tu identidad virtual por el cosmos

OK, tenemos poco tiempo. Hay que actuar rápido.

Abrí una ventana paralela y entrá a http://trumpdonald.org. En serio, es importante. Hacelo. Yo te espero acá...

¿Listo? Bien. Ahora andá a: https://en.wikipedia.org/wiki/Portal:Shia_Islam.

Quedate por lo menos treinta segundos. Lee algún dato curioso... Pensá en cómo lo usarías en una sobremesa para embarrar cualquier discusión sociopolítica.

Ahora seguí con: https://www.apple.com.

Clickeá por lo menos en seis links de la página, lo más al azar que puedas. Tratá de ganarle al impulso de entender sobre qué estás clickeando.

Ahora metete en http://www.fiestayboda.com.

Parate arriba del menú “Expositor” con la flechita (no sé cómo es este paso en celulares). Se va a desplegar otro menú con más opciones. Clickeá en “¿Quieres desfilar?”. Esto te va a llevar a un formulario que pide: nombre, mail y teléfono de contacto (vale mentir); después hay 3 ítems para clickear sí o no, dice: “Expositor”, “Desfile Individual”, “Desfile Colectivo”. Yo puse a todo que sí.

Después viene un captcha de la primera época que pide resolver dos letras y dos números. Les tiro la que me tocó a mí, porque capaz nunca cambia: 2Z3W. Dos, zeta, tres, doble w. Todas las letras en mayúscula. Y poné enviar.

Lo más probable es que el proceso de envío del formulario se cuelgue; por lo menos eso es lo que me pasó a mí. Y no voy a mentir, fue una desilusión. Nunca hasta este momento había sentido tanta nostalgia por algo que hasta hacía dos minutos ni sabía que existía. Otra carrera que termina antes de empezar, en este caso el modelaje en fiestas.

Pero no estamos acá para eso. Vinimos a confundir a nuestro algoritmo y ya, con lo hecho, hemos logrado bastante.

Y todavía nos quedan dos pasos: http://www.metro951.com/2015/02/a-esquiar-con-metallica/. Sí, a esquiar con Metallica. Ya fue.

Como con la de Apple, meté clicks sin mirar, incluso tratá de ganarle al algoritmo de redireccionamiento y seguí clickeando mientras intenta llevarte a otra página. Abrí ventanas como si fueran agujeros para respirar. Navegá sin sentido.

Y ahora metete a una página de bebés. Cualquier página de bebés. Poné bebés y embarazadas en Google. Poné Star Wars bebés y embarazadas en Google. La verdad que no lo hice, pero debe ser un flash. Clickea en cualquier cosa.

Tu identidad virtual está –en este mismo momento- viajando por el cosmos, generado ganancias insospechadas. Te has convertido en un consumidor exótico y variado, el foco de muchas campañas de tipo ABCDEFGHIJKLMNÑOPQRSTUVWXYZ 001.

Y ahora sí, has completado la primera fase de este curso; felicitaciones. Ya puedes sentir cómo la magia entra en tu vida, puedes adivinar la lucha de tu algoritmo por corregir rumbo en base a la información contradictoria que le llega cual niño al que una cigüeña le robó un pancho de la mano en la cubierta de un ferry.

La próxima vez que abras tu casilla de mail o tu muro de Facebook verás publicidades que nunca imaginaste, puertas que se abren en el ciberespacio y que llevan a cuartos repletos de porquerías sin vender. Una sensación hermosa.

O a lo mejor no pasa nada. Quizás todo sigue igual por la inercia de los flujos regulares de información. Quizás sea imposible lograr un cambio, quizás tu algoritmo sea como un Tamagotchi al que siempre hay que alimentar de lo mismo, quizás vive de las migajas de nuestra fe. Dios sabe. La Internet predice. Nosotros consumimos.

Salud...


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