Gol inesperado

23 de Noviembre de 2018
La opinión de Enrique Carrier sobre el avance de Uber y el sponsoreo digital de la selección

Artículo publicado en ComentariosBlog.

Esta semana la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) anunció el acuerdo por el cual Uber se transformará en el nuevo “sponsor digital” tanto de la AFA como de la Selección argentina.

A través de éste, Uber desarrollará acciones a nivel mundial en las redes sociales y web de la AFA en distintos idiomas, mientras que, en el mundo offline, exhibirá su logo en la indumentaria del conjunto nacional de fútbol (no en las camisetas oficiales utilizadas para jugar).

Bajo la excusa del partido de la Selección nacional ante su par de México en Mendoza, el anuncio se realizó en aquella provincia. La elección no fue ingenua, ya que allí Uber opera sin problemas luego de que recientemente la legislatura aprobara una ley de movilidad, que contempla el modelo popularizado por la app.

También otros distritos, como es el caso de Rosario, Posadas y la provincia de Buenos Aires están trabajando en marcos regulatorios que contemplen esta operatoria. Además, Uber tiene fuerte presencia en el Gran Buenos Aires (fuera de los límites de CABA), donde según la empresa se realizan el 70% de los viajes del AMBA.

Son casos muy distintos al de la Ciudad de Buenos Aires, cuya Legislatura aprobó este mes lo que se denomina informalmente “Ley anti Uber”, norma que contempla sanciones más duras a los choferes.

La combinación de lo que sucedió en Mendoza, que otras localidades avancen en la misma dirección, el pronto lanzamiento de Uber Eats y ahora este acuerdo dejan expuesto al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cuya postura rígida no es la aconsejable ante los cambios de paradigmas.

La ocasión debería servir para que el GCBA revisara su estrategia respecto de los nuevos modelos de la economía digital, un tema que va mucho más allá del caso Uber específicamente. ¿Cuál será la estrategia? ¿Resistir la ola parándosele de frente para ser arrastrado a los tumbos hacia la costa o intentar acompañarla, barrenarla, adaptando la regulación contemplando tanto a los entrantes como a los actores preexistentes? Eso se parece más a hacer política y gobernar, aunque el camino elegido haya sido el opuesto.


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