Educar a los más pequeños sobre amenazas digitales

18 de Agosto de 2020
Escribe Carlos Aramburu, Director Regional de Consumer McAfee

El regreso a clase después de las vacaciones de invierno nos volvió a encontrar con los niños en casa y con las escuelas cerradas. Lo que en marzo pensábamos que iba a resolverse en algunas semanas (o pocos meses) terminó obligándonos a cambiar sustancialmente la manera de enseñar en la Argentina que tiene como eje principal la presencia del alumno en clase. A diferencia de otras partes del mundo donde coexisten jornadas presenciales con educación a distancia, al menos algunos días en la semana. Por tal motivo los niños (y principalmente sus padres, docentes y directivos educativos) debieron adaptarse en tiempo récord a una nueva forma de enseñar -y de aprender- debido al confinamiento: educación a distancia obligatoria.

Pese a que no estábamos preparados como quisiéramos para enfrentar esos desafíos, no cabe duda de que desde el inicio de la pandemia del Covid-19 la tecnología se volvió uno de los mejores aliados de alumnos y docentes. El teléfono celular y las computadoras hogareñas nos permiten un contacto con las entidades educativas; los niños con sus docentes y compañeros de clases, y una conexión con “el afuera” con mayor regularidad. Esto aplica principalmente para los niños, quienes también han debido adaptarse a esta nueva forma de relacionarse, estudiar y jugar. Los miedos que muchos padres sentían de exponer a los más pequeños al mundo virtual tuvieron que hacerse a un lado, para permitirles mantener una vida más o menos “normal”. Pero, ¿cómo podemos mantener a los estudiantes seguros en el mundo virtual?

Lo que los expertos sugieren es que los padres tomen medidas concretas para aumentar la seguridad de los más pequeños de la casa. Dejar a los niños y niñas sin supervisión es un error que se puede pagar caro. En primer lugar se debe estar atento a los malware, porque con la pandemia del Covid-19 continúan en ascenso. ¿Qué significa esto? Que los más pequeños pueden ingresar a sitios de internet que pueden poner en riesgo la seguridad informática y datos de nuestros dispositivos. Y también los de ellos mismos.

Para ayudar a proteger estos aparatos tecnológicos que utilizan nuestros niños contra software malicioso, ataques de suplantación de identidad y otras amenazas, es mejor actualizar sus soluciones de seguridad en todos los dispositivos. Además es esencial el uso de contraseñas seguras, optar por la autenticación de dos factores para agregar otra capa de protección entre usted, sus hijos y un atacante potencial. Esto implica incorporar una medida de reconocimiento adicional que no sea solamente una contraseña única.

Por otra parte, los controles parentales son el material más útil para evitar que los niños estén expuestos a información dañina para ellos o que, simplemente, los padres no quieren que vean. Además, se puede registrar la actividad web diaria, para poder revisar al final del día en qué sitios se ha metido el niño o adolescente.

A veces en reuniones con otros padres suelen consultarme qué medidas tomar en casa. En este sentido las recomendaciones para mantenerse seguros en línea se pueden resumir en las siguientes cinco:

  1. Siempre ingresar a sitios oficiales y reconocidos o facilitados por las instituciones educativas.
  2. No descargar archivos al celular que usted no haya solicitado.
  3. Con mayor uso de Internet en casa, prestar más atención a los sitios que ingresan los hijos. Asegúrese de establecer control parental para limitar el acceso a sitios no seguros.
  4. Testear sitios sospechosos tanto desde el navegador de escritorio como el móvil. Utilizar herramientas de reputación online para alertar sobre sitios seguros. McAfee WebAdvisor está disponible en forma gratuita.
  5. Si en los últimos 100 días tiene sospecha que ingresó a sitios no seguros, cambie las contraseñas habituales de ingreso a información sensible como su mail, sitios de compra online y bancos, entre otros.


Si bien tener a los niños en casa nos puede hacer sentir más “seguros”, debemos recordar que aún hay riesgos a los que debemos estar alerta. Internet es una herramienta potente y necesaria para aprender, compartir y entretenerse, pero debemos estar vigilantes y ser capaces de enseñarle a nuestros hijos cómo utilizarla de manera responsable y segura.


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